Te invito a ir de viaje – vamos unos 700.000 años, en la sabana africana, estamos en la selva en pequeños grupos, y descubrimos de formas trágicas, que todo a nuestro alrededor quiere matarnos. En este escenario, ¿cómo la especie humana logró vivir hasta hoy? ¿Cuál era el tipo de inteligencia utilizada? (tómate un tiempo, piensa..)

Tal vez pensaste en algunas inteligencias que nos diferencian de otros animales, conciencia, pensamiento y adaptación, pero si pensaste en algún aspecto relacionado con la inteligencia cooperativa como la esencia de la supervivencia, probablemente sobrevivirías en esta época. Al pensar de forma cooperativa, se podría unir al grupo, identificar las diferentes habilidades, inteligencias, fuerzas, agilidades, hacer una trampa para matar al mamut y alimentar a toda la comunidad.

Esa es la lógica de todo el éxito de la especie humana hasta hoy, la cooperación, el otro es una necesidad legítima, sin el otro no somos, lo que no hace fuertes son nuestras diferencias y la unión de ellas, es compartiendo nuestras inteligencias que resolvemos problemas.

A lo largo de la historia, el trabajo a tomado multiples significados, actualmente se habla que el trabajo es extensión del ser, necesitamos ser útiles, resolver problemas, producir para el bien común, a la vez que lucramos y luchamos por tener ascenso social.

Cada organización proyecta su propósito, y al abrir la puerta de cada una, encontramos un país entero, con su propio idioma, formas de vestir, hábitos, tradiciones e incluso su propia vegetación, que son influenciadas sobre todo por el clima de la organización.

Cultura, es un proceso sistémico y dinámico que adquirimos socialmente en relación con el otro, siendo así, en continua transformación. Es en lo colectivo que aprendemos y transmitimos creencias, valores y prácticas sociales, la cultura teje nuestra construcción del ser, de vivir, trabajar, relacionar, divertirse y morir.

Esta construcción humana, nos caracteriza como seres racionales, sociales y con capacidad de pensar y tomar decisiones, por sí mismo y por lo colectivo para un objetivo común.

Pero aquí cabe diferenciar cooperación de solidaridad, la cooperación como vimos en nuestro viaje en la sabana, requiere convivencia, confianza, relacionarse, en el que se unen esfuerzos para un objetivo común, es un equipo que juega junto y que ha aumentado la capacidad competitiva con los otros animales. La solidaridad, es un acto de bondad, ayuda en momentos de vulnerabilidad, que no necesariamente es un trabajo colectivo, de relación.

De esta forma, solo una cultura de cooperación, garantizará innovación y diferencial competitivo en las organizaciones, es juntando diferentes inteligencias, capacidades, géneros, orientaciones, épocas, etnias, razas y culturas que las organizaciones pueden sobrevivir a lo largo del tiempo.

Mckinsey y company en 2017 lanzó una investigación que reveló en datos estadísticos que empresas en el cuartil superior para la diversidad son más propensas a tener rendimientos financieros por encima de sus respectivas medias de la industria nacional.

Con cada investigación de diversidad e inclusión los números de mejoras sólo aumentan, es necesario y urgente promover una gestión de diversidad, pensando en ello, alineamos esa estrategia con la sistematización de Univaldo Coelho Cardoso, que ha aclarado sobre cómo se establecen nuestras relaciones de convivencia, confianza y cooperación, en una perspectiva de convivir para conocer, conocer para confiar y confiar para cooperar, como sigue:

“Convivir para conocer trae la prerrogativa de que es en la convivencia donde es posible conocer al otro. El trabajo deberá crear un espacio donde la convivencia entre las personas de un determinado grupo les permita ampliar el conocimiento mutuo. Conocimiento que avance la experiencia adquirida en el cotidiano de las relaciones vigentes y que supere los prejuicios que quizás se hubieran establecido durante esa convivencia. Conocer para confiar asumir que la confianza se basa en relaciones, con el conocimiento mutuo y en las oportunidades que cada uno puede ser probado en el cumplimiento de los compromisos asumidos. Confiar supone convivir y convivir permite confiar.”

La cultura de la cooperación nos invita al diálogo con las diferencias, a tener una gestión de diversidad e inclusión, la lógica es jugar juntos, para alcanzar resultados y objetivos en común, que sólo a través de la disponibilidad de convivir con lo diferente de nosotros, podemos conocer, como también, reconocernos en el otro, posibilitando confianza para cooperar, la cooperación trae una nueva cultura.

Los programas en gestión de diversidad e inclusión son estrategias de empresas comprometidas con el desarrollo corporativo, económico, legislativo y social, garantizando su permanencia y relevancia en un país, impactando su comunidad, sus empleados, clientes e inversores, capacitando a la gente y el proceso.

Con esto, presentamos algunas posibles estrategias en gestión de diversidad e inclusión, como forma de estimular habilidades esenciales para diseñar una cultura cooperativa, como diferencial competitivo:

Primero, proponemos un diagnóstico de madurez organizacional, indicado para un levantamiento de información cualitativa y cuantitativa, a través de pruebas para evidenciar sesgos inconscientes que pueden perjudicar las decisiones del equipo, realización de grupos focales para elegir qué grupo de baja representación social será estratégico para ser incluidos en la cultura de la empresa, elección del comité de mentores y el grupo afinidad.

Un segundo paso es la creación del propósito de diversidad e inclusión con el Liderazgo y los Talentos Humanos, aquí, la estrategia, la táctica y la operación se establece, capaces de transformar la cultura para un objetivo común, desde el proceso de selección hasta el feedback y seguimiento de un equipo diverso.

Esto desemboca en la presentación del plan estratégico, táctico y operativo del programa para todos los colaboradores es necesaria para socializar y acompañar la cultura de cambio, esta participación debe ser activa y constante.

La concientización y capacitación, surgen como el siguiente paso, esta fase es crucial para que el cambio sea de lo individual a lo colectivo, tener una Medición del impacto del programa que levante los principales cambios psicosociales, así nacen insights descriptivos y estadísticos del programa de diversidad e inclusión, haciendo un análisis antes y después de la implementación. Y por último, blindar con el reconocimiento del área más inclusiva, alcanzando indicadores y metas estipulados en el programa.

El desafío está lanzado, tener una cultura de cooperación como estrategia de una gestión de diversidad e inclusión es revisar creencias, ampliar horizontes, fortalecer acciones. Que cada individuo se sienta perteneciente y corresponsable por el objetivo común, que se sientan útiles, seguros, que como equipo, todos cooperan, todos ganan es así que creemos en el éxito del diferencial competitivo.

El Cubo social como consultoría de impacto tiene como objetivo facilitar la proyección, implementación, medición y acompañamiento del programa de gestión de diversidad e inclusión, con metodologías propias y articuladas para cada necesidad, proporcionando cursos, consultorías y charlas.

CARDOSO, Univaldo Coelho. Cultura da cooperação./ Univaldo Coelho Cardoso, Vânia Lúcia Nogueira Carneiro, Édna Rabêlo Quirino Rodrigues. –  Brasília : Sebrae, 2014.

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